Cómo evitar ‘picar’ entre horas

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Es un ‘vicio’ internacional. Picar entre horas, asaltar la nevera o la despensa fuera de los horarios de comida es un hábito que todo humano ha practicado alguna vez. De forma consciente o inconsciente, a veces incluso sin tener hambre. Pero se ‘pica’ para calmar la ansiedad, los nervios o porque sí.

Los especialistas recomendamos llevar una dieta sana y equilibrada que incluya cinco comidas al día con menor cantidad de alimentos y saciar el apetito con frutas, frutos secos, zumos naturales o yogures sin grasa, para evitar picar entre horas. Sobre todo, porque está tentación suele cubrirse con alimentos grasos, poco salubres y con exceso de azúcar.

Existen medidas eficaces para evitar tentaciones:

-Beber líquidos bajos en calorías antes de una comida puede ayudar a reducir el apetito sin pasar hambre.

-Para evitar tentaciones antes de la hora del almuerzo es conveniente hacer un buen desayuno.

-El consumo de proteínas aumenta la sensación de saciedad.

-Si la tentación es irresistible, es recomendable comer encurtidos (pepinillos, cebolletas… son bajos en calorías y aumentan la sensación de plenitud).

-El jengibre es un buen aliado para calmar el apetito, prueba a incluirlo en tu dieta.

-Es importante comer despacio y centrarse en lo que sé está ingiriendo. Los estudios demuestran que practicar la atención plena durante las comidas puede ayudar a las personas a experimentar más placer mientras comen, pero sobre todo ayuda a reducir el apetito.

-El sueño, el mejor aliado. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Columbia concluyó que cuanto menos dormimos más calorías consumimos. En él se observó que las mujeres que dormían sólo cuatro horas comían 329 calorías más que aquellas que no se privaban del sueño. El descanso evita el picoteo

-Un truco excepcional. Según un estudio publicado en el Personality and Social Psychology Bulletin, en el que se analizó el comportamiento de un grupo de personas ante un bol de palomitas mientras veían una película en el cine, se comprobó que los que usaron su mano dominante comieron un 30% más que aquellos que cambiaron su hábito para la prueba. Es decir, los diestros deberían comer con la mano izquierda y viceversa.


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