Envejecer con obesidad eleva el riesgo de insuficiencia cardiaca

7 noviembre, 2017 by Instituto de Obesidad0
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Desde el  Instituto de Obesidad llevamos tiempo alertando de la necesidad de reducir la obesidad de forma precoz por sus consecuencias a largo plazo. Ahora un nuevo estudio publicado en ‘Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology’ contempla que la edad y la obesidad parecen “crear una tormenta perfecta que puede reducir el flujo sanguíneo a través de los diminutos vasos sanguíneos que alimentan directamente nuestro músculo cardiaco, lo que eleva  el riesgo de insuficiencia cardiaca (IC)”.

Así lo acaba de demostrar Zsolt Bagi, del Centro de Biología Vascular de la Universidad de Augusta (Georgia, EEUU).  Lo llaman “grasa envejecida” y los científicos ahora tienen pruebas de que la inflamación creada por la edad y la grasa tienen un efecto aditivo que puede espesar las paredes de nuestra microvasculatura coronaria, sin que exista ninguna evidencia de la clásica placa aterosclerótica que muchos de nosotros asociamos con enfermedades del corazón.

“Los pacientes obesos mayores y a veces las mujeres que sufren IC acuden al laboratorio para someterse a un cateterismo en busca de evidencias patológicas y el cardiólogo no encuentra nada que explique dicha insuficiencia”, ha declarado el dr. Zsolt Bagi. “El problema es que tienen grandes vasos sanguíneos normales en el corazón, pero la insuficiencia se ha desarrollado”.
En pacientes y modelos animales de más edad y con obesidad el investigador Bagi ha encontrado una dinámica clave en la patología: la enzima  ADAM17, que está involucrada en una gran variedad de funciones como la liberación de factores de crecimiento a medida que nos desarrollamos, pero también está implicada en enfermedades como el Alzheimer o la artritis. Los niveles de ADAM17 aumentan en obesidad mientras que los niveles de su inhibidor natural, la proteína caveolin-1, disminuyen con la edad, permitiendo la tormenta perfecta.

La relación entre obesidad e insuficiencia cardiaca se ha destapado en estudios anteriores, incluso cuando el sobrepeso empieza en la adolescencia.

Desde la juventud

Un estudio epidemiológico realizado en la población Sueca ha observado que mientras se está reduciendo la incidencia de IC entre los individuos mayores de 55 años de edad, se está incrementando entre los menores de 45 años.

La obesidad es un factor de riesgo de IC y su incremento en la población joven es un hecho, no solo en Suecia, sino en todos los países occidentales. El objetivo de este estudio fue analizar la relación entre el índice de masa corporal (IMC) en hombres jóvenes y el riesgo de una hospitalización precoz por IC. Se trata de un estudio de cohortes prospectivo, a partir de los datos antropométricos, valoración cognitiva, pruebas físicas y constantes (tensión arterial, frecuencia cardiaca) de varones registrados para el servicio militar de 1968 al año 2005.

Más de 1 millón y medio de varones (1.610.437) de 18,6 años de edad media, fueron seguidos de 5 a 42 años, durante una media de 23 años.
El trabajo encuentra una estrecha relación entre el riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca precoz y la masa corporal durante la juventud, que es detectable incluso en el rango de peso normal, incrementándose hasta cerca de 10 veces en las categorías de mayor peso.
Los autores concluyen que como consecuencia de la actual epidemia de obesidad, la insuficiencia cardiaca en jóvenes puede incrementarse sustancialmente en el futuro. La propia Sociedad Española de Cardiología opina a raíz de este estudio que “la relación entre la obesidad y la IC ya ha sido descrita y en su origen se implican factores hemodinámicos, neurohormonales e inflamatorios entre otros. El principal factor limitante del estudio es que no se conoce la evolución del peso y de los factores de riesgo durante el tiempo de seguimiento. Probablemente la mayoría de los que presentaron peso elevado en la juventud, lo continuaron teniendo durante la edad adulta y en el momento de debutar la IC. Un mayor peso en la juventud es un predictor de sobrepeso/obesidad en la edad adulta y de mayor probabilidad de enfermedad cardiovascular”.

Junto al envejecimiento de la población y la mayor supervivencia a las enfermedades cardiacas agudas (causas de la epidemia de IC que ya sufrimos), “la presencia de obesidad entre nuestros jóvenes va a ser un factor adicional que va a aumentar la presencia de IC en nuestros hospitales y consultas a edades más temprana”, insiste la institución. Por todo ello, desde el Instituto de Obesidad necesitamos recordar a los pacientes los riesgos de la obesidad y sus consecuencias a largo plazo, dos hechos que puede evitarse, primero con prevención (dieta sana y ejercicio regular) y con los tratamientos actuales eficaces y seguros.

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