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·         El Instituto de Obesidad propone unas pautas sencillas para ponerse de nuevo en forma tras las vacaciones
·         El 80% de los españoles afirma que durante el verano gana entre uno y tres kilos
·         El abandono de los hábitos de alimentación saludables y los excesos son la principal razón del aumento de peso

Madrid, 8 de septiembre de 2017  Para la mayoría de los españoles las vacaciones de verano han tocado a su fin y el recuerdo de los días estivales se ha quedado grabado en su figura.  Aperitivos, cervezas frías, comidas fuera de casa, fritos, tapas, helados, refrescos azucarados…. Las vacaciones de verano nos hacen olvidar los buenos hábitos alimenticios: comemos más y peor.

Porque según un encuesta de Weight Watchers, hasta el 80% de  de los españoles reconoce que durante el verano gana peso. La Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN) cifra la ganancia en entre 3 y 5 kilos. Como aclara el doctor Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad (IOB), “el aumento puede ser incluso mayor en determinados casos”.

“Volver a la rutina debería ser el aliciente suficiente para retomar las ‘buenas costumbres’ a la mesa y perder el exceso de peso ganado”, insiste el experto. Unos kilos que se acumulan también en los meses estivales por el mayor descanso y la falta de ejercicio.

Es importante no caer en las ‘dietas milagro’ para lograr este objetivo, dado que no sólo se recupera el peso perdido, sino que además se pone en riesgo la salud. Tampoco se debe caer en las dietas restrictivas que minan la motivación y además suelen provocar carencias nutricionales importantes.

“La clave está en sensatez: buscar consejo médico especializado. Se trata de perder peso de forma paulatina, no de golpe. Lo ideal es perder una media de un kilo como máximo a la semana, lo que preserva la salud y evita el efecto rebote”, recuerda el director del IOB:

Entre las 10 medidas eficaces para lograr la ‘operación otoño’ con éxito destacan:

·         Abandonar las cervezas y las bebidas alcohólicas y consumir más agua, infusiones como el té o zumos de frutas que no tengan azúcares añadidos
·         Olvidarnos de las ‘comidas rápidas’, los precocinados, las salsas y los fritos. Retomar la dieta saludable en la que abunden verduras, frutas, proteínas, cereales y legumbres.
·         Es importante realizar 4 o 5 comidas al día, de este modo no pasamos hambre, se disminuye la ansiedad y se mantiene un buen metabolismo.
·         Es imprescindible realizar ejercicio físico de forma regular.
·         No olvidarse del desayuno.  Se ha demostrado que la prevalencia de sobrepeso es superior en aquellas personas que no desayunan o este no es suficiente
·         Recuperar los tentempiés sanos para la jornada laboral como frutas, frutos secos
·         Planificar las comidas para no caer en la tentación del ‘fast food’ o los precocinados.
·         Realizar un buen descanso. Dormir las horas suficientes es un buen aliado contra el sobrepeso.
·         Hacer la compra con el estómago lleno.
·         Mantener unos buenos hábitos en la mesa. Comer despacio, sin distracciones, nunca de pie o delante del ordenador 

“Con estas sencillas medidas se puede lograr el objetivo, sin grandes sacrificios y además contribuyen a recuperar los buenos hábitos de vida”, apostilla el doctor Caballero.


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El verano está tocando fin y a muchos y muchas ciudadanas les quedan pocos días de vacaciones. Hay que volver a la rutina, a la jornada laboral, y para cerca de un 45% de los españoles el retorno al trabajo ocasiona síntomas emocionales y físicos que se conocen como síndrome postvacacional. Entre los más comunes destacan la fatiga, el cansancio, irritabilidad, falta de apetito, poca concentración, somnolencia, dolores abdominales y musculares, entre otros.

Desde el Instituto de Obesidad queremos dar una serie de consejos a nuestros pacientes para sobrellevar mejor el síndrome postvacacional incluyendo una serie de alimentos que les pueden ‘elevar el ánimo’. Se sabe que es importante intentar realizar un periodo de adaptación antes del primer día de trabajo, lo que implica no llegar de vacaciones justo el día previo. Es importante cambiar los horarios de sueño, hacer ejercicio y llevar una dieta sana y equilibrada.

Algunos alimentos pueden darnos la energía que necesitamos para elevar el ánimo y aumentar nuestra capacidad de concentración:

-Frutos secos: además de energía tienen un alto contenido en ácidos esenciales.

-Chocolate negro o cacao puro. El alimento ‘antidepresivo’ por antonomasia. Con alto contenido en triptófano, un aminoácido esencial para la liberación de la serotonina, un neurotransmisor cerebral involucrado en el estado de ánimo.

-Frutas y verduras. Nunca deben faltar en la dieta, dado su alto contenido en vitaminas y fibra.

-Cereales. Proporcionan fibra, vitaminas y también dan energía.

-Legumbres. Ayudan a regular el tránsito intestinal que puede verse afectado por los desplazamientos y los cambios de rutina.

Es importante además evitar el alcohol, por su efecto depresor, así como las grasas y las comidas copiosas. Es también necesario llevar algún tentempié sano (frutos secos o fruta) al trabajo para ingerirlo a media mañana. Y no olvidarse de una buena hidratación.

Desde el Instituto de Obesidad queremos recordar que nuestros especialistas pueden solventar sus dudas e, incluso, proponerles planes personalizados en el caso de que la vuelta a casa también se produzca con unos kilos de más tras el verano.


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Hoy hemos querido acercar a nuestros lectores del Instituto de Obesidad el papel que juega el balón intragástrico en el tratamiento del sobrepeso y obesidad.

Consiste en la colocación, por vía endoscópica, de una endoprótesis en los primeros 60 cms del intestino delgado, donde están el yeyuno y el duodeno. Esto permite que los alimentos lleguen al otro extremo del intestino sin digerir y con mayor rapidez posibilitando así la bajada de peso y mejorando la producción de insulina en el páncreas, lo que ayuda a controlar la diabetes tipo 2.

El Balón intragástrico es de silicona suave y expansible que se introduce en el estómago a través de la boca sin necesidad de cirugía y bajo sedación. El médico realiza un examen inicial del estómago a través de un gastroscopio y si no observa ninguna anormalidad procede a la colocación del balón. Una vez en el estómago, se llena con una solución salina estéril, de tal manera que el balón será ya demasiado grande para pasar al intestino y flotará libremente dentro del estómago.

Una de sus mayores ventajas es su falta de riesgos, su eficacia y su implantación de forma mínimamente invasiva. Tan sólo se requieren entre 20 y 30 minutos para su colocación, y al cabo de unas horas el paciente puede regresar a casa. El balón deberá permanecer entre 6 y 8 meses en el estómago, tiempo tras el cual será retirado por medio de endoscopia bajo sedación.

El balón no actúa por sí solo, es fundamental seguir una dieta supervisada médicamente y un programa de modificación del comportamiento alimentario, de ahí también la importancia de las revisiones periódicas que deben seguirse tras su implantación.

Está indicado para personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) sobre 35 y para pacientes diabéticos. Sin embargo, actualmente se está estudiando la ampliación de sus indicaciones.

Si hemos decidido hablar de este tipo de tratamiento es por sus ventajas constatadas en la literatura científica. Está demostrado que ayuda a las personas que estén por encima de su peso ideal por lo menos un 40%, o de 20 a 25 kilos de sobrepeso. Además es particularmente útil para pacientes considerados demasiado obesos o con riesgos excesivos para intervenciones quirúrgicas agresivas. El uso de este sistema para perder peso antes de una operación puede reducir los riesgos asociados a la misma.

De él, como de cualquier tratamiento de la obesidad, se espera una pérdida de al menos un 1kg a la semana, pero la adherencia del paciente a la dieta es imprescindible. El equipo multidisciplinar del Instituto de Obesidad está a disposición de todos los pacientes que quieran solventar sus dudas sobre este u otros tratamientos pioneros en los que somos vanguardia. No duden en consultarnos

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La diabetes, una enfermedad crónica asociada al sobrepeso y la obesidad puede tener graves consecuencias a corto y largo plazo, de ahí que los especialistas en el tratamiento de la obesidad insistamos en la necesidad de hacerle frente con las mejores estrategias terapéuticas posibles.

Desde aquí, El Instituto de Obesidad quiere acercar a los pacientes una técnica conocida como Endobarrier, que está dando buenos resultados.

Está indicado para personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) sobre 35 y para pacientes diabéticos. Sin embargo, actualmente se está estudiando la ampliación de sus indicaciones.

Consiste en la colocación, por vía endoscópica, de una endoprótesis en los primeros 60 cms del intestino delgado, donde están el yeyuno y el duodeno. Esto permite que los alimentos lleguen al otro extremo del intestino sin digerir y con mayor rapidez posibilitando así la bajada de peso y mejorando la producción de insulina en el páncreas, lo que ayuda a controlar la diabetes tipo 2.

No se trata de una terapia definitiva, ya que puede estar en el organismo una media de 12 meses. Pese a ello, sí logra en pocos días producir en el paciente un efecto de saciedad, además de repercutir positivamente desde en la disminución de glucemia, y la hemoglobina glicosilada hasta lograr niveles casi normales. Además, siempre se asocia a una disminución de peso, que suele ser mayor cuanto mas sobrepeso tiene el paciente. Todo ello, lógicamente, repercute en una disminución del riesgo cardiovascular.

En el momento de su retira, los efectos beneficiosos del Endobarrier pueden mantenerse, si el paciente no recupera el peso perdido y evita malos hábitos alimenticios.

Entre sus ventajas destaca además el hecho de que su implantación se lleva a cabo por un procedimiento endoscópico lo que no requiere de incisiones o heridas en el abdomen. Es cierto, no obstante, que si bien la frecuencia de complicaciones es baja, algunos pacientes pueden necesitar el retiro precoz del dispositivo.

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Los especialistas que durante los 365 días del año nos dedicamos a aconsejar a nuestros pacientes una dieta sana y equilibrada que, además, ayude a controlar el peso y prevenir el sobrepeso y la obesidad, no podemos dejar pasar de largo, la oportunidad que brinda la época estival para mantener la báscula a raya y, aún más, perder peso.

Las claves:

  • Con el calor se consume menos energía, lo que implica una dieta menos calórica.
  • Se debe incrementar la ingestión de agua para asegurar una buena hidratación.
  • Los alimentos propios del verano, ensaladas, frutas, gazpachos, son altamente nutritivos y con pocas calorías, es recomendable que ocupen un papel fundamentan en la dieta

Desde el Instituto de Obesidad queremos recordar que comer en verano no significa ‘saltarse’ las buenas costumbres y los hábitos saludables dado que lo que está en juego es el mantenimiento de nuestro peso. Por eso es importante seguir cierta rutina, hacer al menos cuatro comidas al día y evitar picar entre horas.

Un consejo importante es recordar que en esta época, durante las vacaciones, se sale en más ocasiones a comer y cenar fuera. Es importante no dejarse llevar por los fritos ni las comidas grasientas, así como no ingerir demasiados alimentos azucarados, como los helados industriales. Sabemos que la sensación de ‘sed’ aumenta con el calor, pero se debe evitar la tentación de las bebidas carbonatadas llenas de azúcar, las cervezas, las bebidas alcohólicas o las sangrías.

Desde el Instituto de Obesidad queremos recordar que el verano no es sólo un buen momento para mantener el peso sino que incluso facilita su pérdida con estas medidas sencillas que te hemos contado. ¡Felices vacaciones!


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En post de este blog anteriores os hemos comentado que, afortunadamente, los métodos terapéuticos contra el sobrepeso y la obesidad han aumentado considerablemente en los últimos años. Y, lo mas importante, cada vez son más seguros y eficaces. Queremos hablaros del método Aspire. Se trata de una de las múltiples técnicas que podemos llevar a cabo bajo endoscopia. Esta técnica es un procedimiento médico que se realiza para observar el interior de alguna zona específica del cuerpo. Para ello se utiliza un instrumento llamado endoscopio. No sólo sirve como método diagnóstico sino que también es útil para llevar a cabo ciertas cirugías. Las cuales en años anteriores debían ser realizadas a través de cortes o incisiones importantes, con un mayor tiempo de recuperación y complicaciones propias de la intervención quirúrgica.

Pues bien, el método Aspire se realiza a través de endoscopia. Aspire es una técnica que permite eliminar alrededor del 30% de los alimentos del estómago antes de que las calorías sean absorbidas, lo que facilita la pérdida de peso del paciente.

Consiste en la colocación, mediante endoscopia, de una válvula y un pequeño tubo de silicona (de unos 2 cm) con acceso al interior del estómago. La colocación, no requiere ingreso y se hace forma ambulatoria en tan sólo, aproximadamente, 20 minutos. El paciente puede regresar a su casa al cabo de una hora y volver en dos días a su actividad habitual. Este sistema no supone ninguna limitación en el día a día del paciente. Es decir, las personas que se someten a este tratamiento pueden hacer vida absolutamente normal una vez se haya comprobado que la colocación del tubo es correcta y que la piel de alrededor de la incisión haya cicatrizado correctamente. Durante los 2-3 primeros días, algunos pacientes pueden sentir dolor en la zona. Se trata de un dolor tratable con medicación.

Diez días después de la colocación del tubo, el equipo médico verifica que la piel de alrededor del tubo haya cicatrizado correctamente. Después de esta comprobación se procede a conectar la válvula al extremo del tubo.

Esta válvula se conecta de forma simple a un dispositivo portátil de aspiración que permite el control y vaciado del contenido del estómago. Después, el contenido del dispositivo debe vaciarse en el inodoro. El paciente debe llevar a cabo la aspiración después de las principales comidas (desayuno, comida y cena).

¿Cómo se lleva a cabo?

Después de cada ingesta. Inicialmente se recomienda hacer la aspiración tres veces al finalizar cada comida principal. El proceso de aspiración dura entre 5-10 minutos y debe hacerse aproximadamente 20 minutos después de cada comida.

La duración del tratamiento se estima en unos 18 o 24 meses dependiendo de cada caso, aunque se puede alargarse en el tiempo. La técnica es totalmente reversible y con pocos riesgos asociados. En cuanto a los resultados, los estudios previos indican una de pérdida de peso de 21 kilos el primer año y 23 kilos pasados 2 años. En términos de pérdida media de exceso de peso los estudios concluyen que se consigue un 49% de pérdida de exceso de peso el primer año.

Desde el Instituto de Obesidad animamos a todos los pacientes a consultar terapias tan novedosas como éstas que son seguras y eficaces en manos de equipos multidisciplinares.

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https://youtu.be/TepHkJ2w-2Y

 


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Evitar tomar carbohidratos por la noche se ha convertido en una de las costumbres más utilizadas por personas que quieren mantener la línea. Pero, ¿es un mito o una realidad? Los datos que acaban de llegar de Alemania lo mismo arrojan algo de luz sobre este tema.

Según un nuevo estudio, publicado en el último número de la prestigiosa revista ‘Nature’, dirigido por el Instituto Alemán de Nutrición Humana (DIfE), el llamado reloj interno del organismo también influye en la reacción de las personas con alteración del metabolismo de la glucosa a los alimentos ricos en carbohidratos. Por ejemplo, en hombres con prediabetes, el consumo abundante de alimentos que contienen almidón y azúcar por la noche tuvo un efecto negativo en su regulación de la glucosa en la sangre. Así, en el estudio, los participantes con pre-diabetes en comparación con los sanos, el momento de la ingesta de carbohidratos juega un papel significativo en la regulación de la glucosa en la sangre.

El reloj circadiano
Desde hace tiempo se sabe que el reloj interno tiene un papel en la regulación de los procesos metabólicos y que, por lo tanto, el metabolismo de la glucosa está sujeto a un cierto ritmo diario. Por otra parte, estudios recientes sobre roedores indican que el reloj interno también afecta a cómo el metabolismo responde a la ingesta de carbohidratos o grasas, y que ciertos momentos del día son más adecuados que otros para el consumo de una dieta rica en carbohidratos o alta en grasa.

Del mismo modo, estudios observacionales en humanos han encontrado que las personas que comen una dieta alta en carbohidratos, baja en grasa en la mañana tienen un riesgo reducido de diabetes tipo 2 o síndrome metabólico. Sin embargo, la interacción exacta entre el tipo de dieta y la regulación circadiana del metabolismo de la glucosa aún no ha sido suficientemente investigada. Con el fin de obtener más información sobre los mecanismos fisiológicos que subyacen a esta interacción, los científicos de DIfE realizaron un estudio de nutrición en un total de 29 hombres con una media de edad de 46 años y un índice de masa corporal promedio de 27, lo que significa que sus constituciones se podían clasificar de normales a sobrepeso.

Los datos

En 11 de los participantes, los científicos identificaron un trastorno del metabolismo de la glucosa al inicio del estudio, lo que significa que estos participantes ya habían aumentado los niveles de glucosa en sangre en ayunas o sus niveles de glucosa disminuyeron significativamente, más lentamente de lo normal, después de una prueba de carga de glucosa. Por el contrario, la regulación de la glucosa en la sangre no se vio afectada en los restantes 18 participantes del estudio. Su tolerancia a la misma fue normal.
Durante el estudio, los participantes siguieron dos dietas diferentes A y B durante cuatro semanas cada una. Ambas dietas proporcionaron la misma cantidad de calorías, carbohidratos, grasas y proteínas, pero difería la hora del día del consumo, principalmente carbohidratos o grasas. Por lo tanto, de acuerdo con el plan de dieta A, los participantes consumieron alimentos ricos en carbohidratos en la mañana hasta alrededor de las 1:30 pm y alimentos ricos en grasas de 4:30 pm a 10 pm. De acuerdo con el plan de dieta B, los voluntarios comieron alimentos ricos en grasas por la mañana y alimentos ricos en carbohidratos por las tardes.

“Nuestro estudio muestra, al menos para los hombres con un trastorno del metabolismo de la glucosa, que el momento del día en el que comen una comida alta en carbohidratos es relevante”, reconocen los investigadores.

Además, en los hombres afectados, los investigadores observaron una secreción alterada de las hormonas intestinales glucagon-like peptide-1 (GLP-1) y el péptido YY (PYY), que contribuyen a la regulación del metabolismo de la glucosa o el peso corporal y cuya secreción está sujeta un ritmo circadiano particular.

Desde el Instituto de Obesidad queremos invitar a todos los pacientes a que consulten sobre qué tipo de dieta es la más adecuada a seguir según su metabolismo, sus antecedentes familiares y su estado de salud con el objetivo de establecer medidas preventivas contra patologías graves como la obesidad, la diabetes o el síndrome metabólico entre otros.


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Y si nos preguntamos si estamos siendo permisivos con el aumento de peso a pesar de las recomendaciones reiteradas realizadas por los expertos respecto a sus riesgos. Pues está sucediendo. El peso corporal socialmente aceptable está aumentando, según publica un último estudio del JAMA.

Lo que constata el artículo, además, y es motivo de preocupación es que cada vez más individuos que tienen sobrepeso u obesidad están satisfechos con su peso y carecen de motivación para perderlo.

Jian Zhang, MD, Dr.PH, de Georgia Southern University, Statesboro, autor principal del trabajo y sus colegas utilizaron datos de la Encuesta Nacional de Exámenes de Salud y Nutrición (NHANES) para evaluar la tendencia en el porcentaje de adultos con sobrepeso u obesidad que estaban tratando de perder peso. El análisis incluyó tres períodos: de 1988-1994, 1999-2004 y 2009-2014. Los participantes de 20 a 59 años con sobrepeso (índice de masa corporal [IMC] de 25 a menos de 30) u obesos (IMC 30 o mayor) conformaron la muestra del trabajo. La pregunta a todos ellos fue: “Durante los últimos 12 meses, ¿ha intentado bajar de peso?”

El estudio, que finalmente incluyó a 27.350 adultos, constató que la prevalencia de sobrepeso y obesidad aumentó a lo largo del periodo estudiado, pasando de 53% en 1988-1994 al 66% en 2009-2014. Los porcentajes de adultos con sobrepeso u obesidad tratando de perder peso disminuyeron durante el mismo período, del 56% en 1988-1994 al 49% en 2009-2014.

Los autores, a raíz de su ensayo, quieren llamar la atención sobre un hecho; menos adultos están tratando de perder peso y si esta actitud  puede deberse a la percepción errónea del peso corporal como factor de riesgo o a si que la reducción del mismo no goza de motivación suficiente.

Desde el Instituto de Obesidad estudios como este nos llaman especialmente la atención porque nos hacen dudar de si estamos comunicando bien a nuestros pacientes. El mensaje: es necesario perder peso, no es un capricho, es un motivo de salud. Por eso creemos necesario recodar a la población que no bajen la guardia ante el aumento de peso.


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Es un ‘vicio’ internacional. Picar entre horas, asaltar la nevera o la despensa fuera de los horarios de comida es un hábito que todo humano ha practicado alguna vez. De forma consciente o inconsciente, a veces incluso sin tener hambre. Pero se ‘pica’ para calmar la ansiedad, los nervios o porque sí.

Los especialistas recomendamos llevar una dieta sana y equilibrada que incluya cinco comidas al día con menor cantidad de alimentos y saciar el apetito con frutas, frutos secos, zumos naturales o yogures sin grasa, para evitar picar entre horas. Sobre todo, porque está tentación suele cubrirse con alimentos grasos, poco salubres y con exceso de azúcar.

Existen medidas eficaces para evitar tentaciones:

-Beber líquidos bajos en calorías antes de una comida puede ayudar a reducir el apetito sin pasar hambre.

-Para evitar tentaciones antes de la hora del almuerzo es conveniente hacer un buen desayuno.

-El consumo de proteínas aumenta la sensación de saciedad.

-Si la tentación es irresistible, es recomendable comer encurtidos (pepinillos, cebolletas… son bajos en calorías y aumentan la sensación de plenitud).

-El jengibre es un buen aliado para calmar el apetito, prueba a incluirlo en tu dieta.

-Es importante comer despacio y centrarse en lo que sé está ingiriendo. Los estudios demuestran que practicar la atención plena durante las comidas puede ayudar a las personas a experimentar más placer mientras comen, pero sobre todo ayuda a reducir el apetito.

-El sueño, el mejor aliado. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Columbia concluyó que cuanto menos dormimos más calorías consumimos. En él se observó que las mujeres que dormían sólo cuatro horas comían 329 calorías más que aquellas que no se privaban del sueño. El descanso evita el picoteo

-Un truco excepcional. Según un estudio publicado en el Personality and Social Psychology Bulletin, en el que se analizó el comportamiento de un grupo de personas ante un bol de palomitas mientras veían una película en el cine, se comprobó que los que usaron su mano dominante comieron un 30% más que aquellos que cambiaron su hábito para la prueba. Es decir, los diestros deberían comer con la mano izquierda y viceversa.


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Desde el Instituto de Obesidad creemos que una misión importante de los profesionales de la Medicina es contribuir a la formación continuada y compartir ciencia. Por ese motivo, hemos asistido gustosos a las nuevas Jornadas Mediterráneas que de forma consecutiva cada año se celebran en Sitges. Codo a codo con especialistas nacionales e internacionales hemos compartido los últimos avances en ciencia.

El doctor Adelardo Caballero impartió la conferencia. “New frontiers in the treatment of obesity: intragastric balloon without surgery, without endoscopy and without anesthesia”.

Hablamos, concretamente, de la última novedad terapéutica de la obesidad que no requiere ni cirugía, ni endoscopia, ni anestesia, el BALON ELIPSE. Se trata de un dispositivo en forma de cápsula lo suficientemente pequeña como para poder ser ingerida por boca y con un tubo adosado. Una vez en el estómago, el balón puede llenarse a través del tubo con hasta 600 ml. de líquido, tras lo cual aquél es retirado.

Tras aproximadamente cuatro meses, el balón se desinfla automáticamente, momento en el cual su delgado recubrimiento se excreta de forma natural.

El dispositivo, fabricado por Allurion Technologies de Wellesley, Massachussets, está diseñado para auto-vaciarse y pasar con seguridad a través del tracto gastrointestinal. Se vacía automáticamente y se excreta de forma natural.

El paciente, en su primer día solo podrá ingerir líquidos, a partir del segundo día podrá tomar alimentos blandos y poco a poco se ira añadiendo una dieta normal.  El balón no funciona por si solo, causa una sensación de saciedad y se deberán de reducir la cantidad de alimentos y calorías ingeridas. Es importante llevar un control en las comidas para que el balón sea efectivo

Este revolucionario tratamiento ha sido sometido a estudios clínicos en personas con un índice de masa corporal (IMC) de 27-40. Los hallazgos indican una pérdida de peso promedio de 13 kilogramos. Los participantes también experimentaron mejorías en los niveles de triglicéridos y hemoglobina HbA1c (prueba sanguínea de diabetes tipo 2) y una reducción de ocho centímetros en la circunferencia de la cintura.

En Instituto de Obesidad somos pioneros en el uso de este dispositivo, hemos implantado mas de 40 balones Elipse, con muy buenos resultados y sin ninguna complicación relevante

 


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