Dietas sin gluten, pero solo para celiacos

28 noviembre, 2017 by Instituto de Obesidad
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En los últimos meses han sido muchas las informaciones que se han vertido sobre los riesgos de la dieta sin gluten tanto en celiacos como en personas libres de este trastorno digestivo autoinmune.

Desde el Instituto de Obesidad hemos querido acercar algunas de las evidencias científicas encontradas en el último año y que los internautas configuren con ellas su opinión sobre lo que ya se ha convertido en una moda: la dieta sin gluten

Empecemos diciendo que es tipo de dieta es esencial para las personas que tienen enfermedad celiaca o tal vez una alergia o intolerancia. Sin embargo, la dieta también ha aumentado en popularidad entre las personas que no necesitan seguirla.

Ahora, un nuevo estudio ha sugerido que una dieta libre de gluten puede conducir a la obesidad, ya que los productos libres de gluten en realidad contienen un contenido energético significativamente mayor, incluyendo más ácidos grasos y lípidos que sus homólogos con esta sustancia. El gluten es una proteína vegetal presente en cereales como el trigo, el centeno y la cebada. Esta proteína no sólo aparece de forma natural en los alimentos compuestos por estos cereales como el pan, la pasta, etc., sino que se utiliza también en muchas salsas, e incluso en el recubrimiento de medicinas, debido a las características elásticas y moldeables que posee.

El estudio, que se presentó en el pasado Congreso anual de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición, estudió más de 1.300 productos.

Entre los productos, encontraron que el pan sin gluten tenía un contenido significativamente mayor de lípidos; la pasta tenía cantidades más bajas de azúcar y proteínas y las galletas sin gluten tenían un contenido significativamente menor de proteína y un mayor contenido de lípidos.

Los investigadores observaron que estos desequilibrios en los nutrientes podrían tener un impacto en la obesidad, particularmente en niños, así como en su crecimiento.

El investigador principal, el doctor Joaquim Calvo Lerma, ha asegurado que los alimentos sin gluten deben ser “reformulados” para que tengan una composición nutricional similar a sus homólogos con la proteína vegetal.

“A medida que más y más personas están siguiendo una dieta libre de gluten se está manejando más eficazmente la enfermedad celíaca, pero es imperativo que los alimentos comercializados como sustitutos se reformulan para que aseguren que realmente tienen valores nutricionales similares”, dijo. “Esto es especialmente importante para los niños, ya que una dieta bien equilibrada es esencial para un crecimiento y desarrollo saludables”.

Efectos en el corazón

La evidencia científica acumulada recuerda que la dieta libre de gluten es beneficiosa para los celiacos, pero no para las personas libres de la enfermedad. De hecho, un estudio científico de la Universidad de Harvard, publicado recientemente en la revista médica ‘British Medical Journal’, demuestra que comer sin gluten no aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca en personas con celiaquía, pero si eleva el riesgo en las que no padecen esta enfermedad. Esta conclusión procede un estudio de cohorte prospectivo que ha analizado el consumo de gluten y la incidencia de enfermedades coronarias en más de 100.000 personas a lo largo de 26 años. “Nuestros resultados muestran que la restricción de gluten no tiene ningún beneficio, al menos en términos de salud del corazón, para las personas sin celiaquía; de hecho, puede causarles algún daño si siguen una dieta baja en gluten, que es particularmente pobre en cereales integrales, porque los granos integrales parecen tener un efecto protector contra las enfermedades cardiacas”, ha afirmado en un comunicado Benjamin Lebwohl, director de investigación clínica.

Los investigadores llaman la atención sobre el hecho de que el gluten es claramente perjudicial para las personas celiacas, pero los libros de dietas populares y algunos famosos, basándose en evidencias anecdóticas y nada científicas, han impulsado la idea de que la dieta baja en gluten es saludable para todo el mundo, realidad que ellos desmienten. De hecho, otro estudio presentado en marzo por investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard ya advertía contra esta moda de retirar el gluten sin prescripción médica porque una baja ingesta de cereales con gluten se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En concreto, ese estudio establecía que las personas no celiacas que dejan de ingerir gluten tienen un 13% más de probabilidades de tener diabetes tipo 2 que las que consumen productos con gluten (y por tanto con fibra) de manera generalizada.

Desde el Instituto de Obesidad queremos recordar a nuestros pacientes la necesidad de consultar cualquier duda sobre nutrición, pero sobre todo no lanzarse a dietas sin supervisión que a larga pueden conducir a problemas graves de salud.

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