Terapia física nuestra aliada contra la obesidad

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La atención multidisciplinar a los pacientes con sobrepeso y obesidad es fundamental para lograr resultados satisfactorios. Por este motivo El Instituto de Obesidad cuenta con varios programas de apoyo y uno de ellos es la Terapia física. Sabemos de sobra que la práctica rutinaria de actividad física a todas las edades previene el sobrepeso y la obesidad, pero, también, sabemos de su valor para la pérdida y mantenimiento del peso ya que contribuye al aumento del gasto energético total, de ahí que sea necesaria su indicación junto con el control de la dieta.  Y no sólo, porque el deporte además de ayudar a la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes o artrosis, mejora la capacidad cardiorrespiratoria, contribuye a mejorar el estado de ánimo, es un protector cognitivo y eleva la flexibilidad y reduce la mortalidad.

Es importante que el paciente sepa que cuando se hace actividad física “por obligación”, se convierte en una carga emocional, como la obligación de cumplir con las tareas del hogar o de trabajar en la construcción. Este tipo de ejercicio repercute mucho menos en el peso que llevar a cabo una actividad diaria con la que se disfrute, como andar, nadar, hacer bicicleta, yoga o pilates.

El ejercicio es una categoría de actividad física, “planeada, repetitiva, estructurada”, realizada con el objetivo de mejorar o mantener uno o más componentes de la “condición física” que comprende: capacidad cardiorrespiratoria, fuerza, flexibilidad, composición corporal adecuada. El fenómeno de la actividad física debe ser utilizado en la prevención de la obesidad. La actividad física retrasa o previene la ganancia de peso que normalmente se produce con la edad. Pero es importante antes de empezar a ‘ponerse en marcha’ seguir el consejo médico:

Evaluación física

Es imprescindible un estudio y examen médico previos, para descartar descartadas enfermedades cardíacas, del hígado o de los riñones. También se debe asesorar al paciente sobre su ‘pisada’. Es decir, un paciente con pie plano, a quien le guste trotar, debe previamente disponer de plantillas y calzado adecuado y hacerlo en superficies blandas.

Ejercicios específicos

Intensidad: Se aconseja para un consumo calórico adecuado un sencillo esquema: No sobrepasar la cifra de 220 menos la edad para la frecuencia cardiaca máxima permitida.

Tipo de actividad física: Se recomiendan las de tipo dinámico que utilicen grandes grupos musculares de forma continua y repetida: caminar, trotar, nadar, etc.

Duración: No hay una opinión unánime entre los especialistas al respecto: En principio 30 minutos diarios, cinco días por semana. Se debe respetar un ritmo: Fase inicial de estiramiento y preparación, que sirve de “calentamiento” (5 a 10 minutos), actividad física propiamente dicha y tercero: Fase de enfriamiento, también de cinco a diez minutos.

El programa debe ser atractivo, practicable y aceptable. Siempre debe comenzar suave.

Es importante además tener en cuenta que nadie se debe lanzar hacer deporte sin control médico, para evitar riesgos como son el daño en las  articulaciones: rodillas, caderas, tobillos, columna lumbar y pies. Por todo el Instituto de Obesidad recuerda a los pacientes que su equipo puede asesorarle en todo momento sobre cómo empezar hacer ejercicio físico de forma saludable, mantenerlo y disfrutar de él.

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