Así se alimentan los españoles

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Los datos acaban de llegar. Y llegan de la mano del Informe “Alimentación, Sociedad y Decisión Alimentaria en la España del siglo XXI” elaborado por Fundación MAPFRE y el Grupo de Investigación en Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo de Madrid. El objetivo principal de dicho informe, que ofrece información por distintas zonas geográficas, es conocer el impacto que tienen los estilos de vida en los hábitos de consumo de los españoles, describir dónde se hace la compra de alimentos, qué productos se incluyen más en la cesta, con qué presupuesto mensual cuentan las familias, cuánto tiempo de dedica a comer y a cenar y qué nivel de conocimientos sobre hábitos saludables tienen los españoles.

El Instituto de Obesidad ha tenido acceso a él y cree que puede ser de interés su divulgación. Pues bien, tras llevar a cabo 2.052 encuestas telefónicas por todo el territorio nacional, el informe revela que “la sociedad española mantiene unos hábitos alimentarios estables, tradicionales y compartidos, que realiza al menos tres comidas principales y come mayoritariamente en compañía de la familia. Las mujeres españolas siguen siendo las principales implicadas en todas las actividades relacionadas con la alimentación, a través de la compra y preparación de los alimentos, aunque hay un ligero incremento en el número de hombres que afirman encargarse de estas actividades”.

Entre las opciones de compra “predominan los supermercados y el comercio de proximidad para realizar la compra, pues es importante la valoración de los productos frescos y se realiza un esfuerzo por comprarlos con frecuencia.  En este sentido, pese a que se sigue controlando notablemente el gasto en alimentación, sobre todo a través de la compra de productos de distribución y establecimientos más baratos, parecería haber una incipiente superación de la reciente situación de crisis, reflejada a través de un tímido incremento en el gasto en alimentación, una mayor frecuencia de compra de productos frescos y un mayor tiempo invertido en realizar la compra habitual”.

En general, gustan los alimentos “sanos” y se combinan bien el placer y la salud en las elecciones alimentarias. Los aspectos sociales de la alimentación sí parecen influir en un mejor o peor comportamiento en relación con el control del peso corporal. Por último, se observa una preocupación por la producción sostenible de los alimentos y el reaprovechamiento de los mismos para reducir su desperdicio, así como por la seguridad alimentaria, aspecto este último en el que destaca la confianza de los españoles en cuanto a productos y establecimientos propios, frente a los supermercados y el comercio de proximidad son los establecimientos favoritos para hacer la compra, frente a otros internacionales.

Sin embargo, hay otros datos que nos llaman la atención y creemos que son de interés.  Por ejemplo: “Sólo un 24% de los españoles realiza 5 comidas al día”.

Además, la mayoría de familias desayuna, come y cena en casa, tanto a diario como en fines de semana, principalmente, en compañía de la familia. Entre los menores de 30 años, sin embargo, existe un número creciente y preocupante de personas que comen y cenan viendo la televisión y utilizando las TIC. El estudio destaca, además, “que el peso corporal es mejor entre las personas que realizan cinco comidas al día, desayunan a diario, dedican más tiempo a comer, se responsabilizan de la compra y de la preparación y leen el etiquetado nutricional. También hace hincapié en que las personas con obesidad se preocupan más por el precio de los alimentos y menos por la información nutricional que las que tienen normopeso según el IMC, que relaciona peso y altura”.

Otros apuntes relevantes son que “entre las estrategias de los españoles para reducir el gasto en alimentación destaca el incremento de consumo de marcas de distribución (53,3%) y productos de menor precio (45,8%), así como consumir menos carne y pescado (17,7%) y menos productos frescos (10,6%), saltarse una comida (7,7 %) y acudir a programas de ayuda alimentaria (4,6%)”. No deberíamos reducir los costes de una alimentación sana, ya que es invertir en alimentaciones sinónimo de hacerlo en salud.

Es importante reflexionar sobre estudios como este “que ponen a la población española frente al espejo”. Nos preocupa, desde el El Instituto de Obesidad, que hábitos saludables como hacer cinco comidas al día tan recomendado siga sin cumplirse o que aún hoy el consumo de productos frescos sea tan bajo. Creemos que la labor por la divulgación de una dieta saludable que implica, además, la prevención del sobrepeso y la obesidad debe ser sostenida e, incluso, amplificada.

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