Lo último contra la obesidad, en el Congreso de la SEEDO

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Han sido tres días intensos pero productivos. El XIV Congreso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), que se reunió en el palacio de congresos La Llotja de Lleida desde el pasado miércoles 14 hasta el viernes, ha vuelto a poner de relevancia que la obesidad en un problema de salud pública que necesita una estrategia multifactorial para combatirla.

Los expertos han coincidido en  que esta batalla no será posible sin una alianza de toda la sociedad, así como han reiterado la importancia de considerar la obesidad una enfermedad crónica, con un gran impacto en la salud y en la forma de vida y con un elevado coste económico. Y no sólo: han puesto el foco en la cantidad de personas obesas que supera ya el 20% de la población en España. Un dato más preocupante es  la velocidad a la que está aumentando la enfermedad.

“La sociedad sigue sin identificar la obesidad como un problema de salud, sino como un problema estético. Por ello es fundamental lograr cambiar esta creencia y tomar consciencia de que es una enfermedad que mata. De ahí que los expertos insistamos tanto en la importancia de considerar la obesidad una enfermedad crónica, cuyas causas son multifactoriales, con un gran impacto en la salud y en la forma de vida y con un elevado coste económico”, afirmó doctor Francisco Tinahones,  presidente de la SEEDO.

La prevención como clave.

El porcentaje de personas con exceso de peso en nuestro país se eleva hasta el 60% si se computan tanto los pacientes obesos como las personas con sobrepeso.

“Atendiendo a estas cifras, la prevención es clave en la lucha contra esta enfermedad ya que debemos tener presente que el problema no es sólo la cantidad, sino la velocidad a la que aumenta el número de personas obesas”, añadió el experto.

Albert Lecube, especialista del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Vall d’Hebron (Barcelona), resaltó que el factor ambiental es determinante en el desarrollo de la enfermedad. “Si bien es cierto que la obesidad tiene un componente hereditario que es importante, éste no es tan decisivo en su desarrollo como lo es el ambiental. Por este motivo hay que concienciar a la sociedad de adquirir hábitos de vida saludables, que impliquen una correcta alimentación y evitar el sedentarismo”.

 

Las campañas de prevención son una medida para trasmitir este mensaje, de ahí que la SEEDO lidere el proyecto “Prevención de la Obesidad. Aligera Tu Vida” para lograr detener y revertir la obesidad, a través de la implicación de todos los agentes involucrados.

La obesidad cuadriplica el riesgo de diabetes y reduce la esperanza de vida. Por este motivo, desde la institución, se recuerda, además, que la obesidad reduce la supervivencia de un paciente entre 5 y 10 años y es, además, el detonante de otras enfermedades como el caso de la diabetes llegando a cuadriplicar el riesgo de desarrollarla. Incrementa también la mortalidad cardiaca y cerebrovascular, la artrosis y está estrechamente vinculada con once tipos de cáncer.

Asimismo, hay cada vez más pruebas que apuntan que también puede estar relacionada con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

La doctora Ana Belén Crujeiras, investigadora del Grupo de Obesidad, Cáncer y Epigenética en el área de endocrinología del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela y miembro del CIBER de obesidad y nutrición, habló  de la importancia de las adipoquimas en la asociación entre el cáncer y la obesidad y explicó que entre “los factores que determinan la salud, la genética explica un 30% de la variabilidad, mientras que el 70% restante está determinado por factores ambientales como el estilo de vida (dieta, el ejercicio físico, consumo de tóxicos), cuidados de la salud, ambiente sociocultural y físico”.

Desde hace muy pocos años “se está evidenciando que la epigenética puede jugar un papel relevante en la susceptibilidad a la obesidad e, incluso, parece estar implicada en la promoción de enfermedades asociadas a la misma como la diabetes y el cáncer, de acuerdo a resultados de varios estudios realizados por nuestro grupo de investigación. Las marcas epigenéticas que se observan tanto en obesidad y sus enfermedades asociadas puede aportar biomarcadores para predecir la susceptibilidad a padecer la enfermedad y también podrían constituir posibles dianas terapéuticas que nos permitan diseñar estrategias personalizadas mediante la utilización de fármacos epigenéticos o incluso alimentos o compuestos bioactivos contenidos en los alimentos que induzcan una regulación epigenética”, recalcó la experta.

El músculo frente a la obesidad

Felipe Isidro, coordinador del Grupo de Estudio Ejercicio Físico y Obesidad de la SEEDO, abordó la necesidad de la adherencia al ejercicio, la importancia del tejido muscular en la salud metabólica y la eficacia del entrenamiento de fuerza en el paciente con obesidad. “Las personas con obesidad no tienen la misma capacidad de respuesta fisiológica ni de adaptación al mismo estímulo de ejercicio que las personas sin exceso de adiposidad. Se sabe que los afectados padecen una serie de trastornos que repercuten tanto en el tejido adiposo como en el  muscular, con pérdida de masa muscular, de fuerza y de función y se debe considerar por tanto que muestran un tejido muscular enfermo, con muy poca disponibilidad de betaoxidación de ácidos grasos y de utilización de la glucosa”.

Artrosis en obesidad

La artrosis en obesidad fue otro de los temas a tratar durante el Congreso de la mano de la doctora Raquel Largo, del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, quien recordó que varios estudios clínicos han demostrado que los diferentes componentes del síndrome metabólico, entre los que se incluye la obesidad, pero también la dislipemia, la hipertensión, o la resistencia a insulina, incrementan la incidencia de artrosis, de forma que el acúmulo de estas alteraciones conlleva igualmente un riesgo mayor de tener artrosis, y una progresión más acelerada de la enfermedad.

A todas estas interesantes ponencias y charlas se sumaron otras que relacionaban el cerebro con la enfermedad por ser integrador del metabolismo periférico, recordando que la regulación del peso corporal depende de la interacción del cerebro con los órganos del resto del cuerpo.

Se recordó, también, el llamado efecto “contagio” dado que los estudios de amplias muestras de población demuestran que si una persona sufre obesidad es mucho más probable que las de su entorno más cercano también la sufran. En parte esta agregación podría estar causada simplemente por la agrupación entre personas ya previamente obesas que comparten afinidades, pero otras evidencias científicas indican que también existe un efecto contagio, de convertir a un sujeto normopeso en obeso simplemente por el hecho de estar relacionado estrechamente con una persona obesa.

En definitiva, el Congreso ha sido una gran puesta al día y deja el mensaje claro de la necesidad de seguir una estrategia multifactorial para combatirla, pero sobre todo de la importancia de la alianza en de toda la sociedad para hacerle frente. En este sentido, el Instituto de la Obesidad está totalmente de acuerdo con ambas estrategias y recuerda a los pacientes que estamos abiertos a todas las consultas para facilitar el tránsito de la obesidad al normopeso de la forma más eficaz y segura.

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