Incontinencia urinaria por culpa de la obesidad

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La evidencia científica sobre las patologías asociadas a la obesidad es conocida (enfermedad cardiovascular, patologías metabólicas, entre otras…), pero una de la que se habla poco y es realmente relevante es la incontinencia urinaria.

Este trastorno ocasiona la pérdida involuntaria de orina debida a diferentes causas y, entre ellas, unas de las más frecuentes son el sobrepeso y la obesidad. Y afecta tanto a hombres como a mujeres. Según un estudio de revisión, publicado en ‘Journal of Urology’, existe un claro efecto de dosis-respuesta del peso sobre la incontinencia urinaria, ya que el incremento de 5 unidades de Índice de Masa Corporal (IMC) está asociado con un aumento de aproximadamente un 20% a un 70% en el riesgo de incontinencia urinaria.

También se encontró que las probabilidades de incidencia de incontinencia en un periodo de 5 a 10 años se incrementaron en aproximadamente de un 30% a un 60% por cada aumento de 5 unidades de IMC. La prevalencia e incidencia fueron mayores en la incontinencia por estrés que en la incontinencia por urgencia.

Las investigaciones sugieren que la sobrecarga del suelo pélvico producida por la obesidad, en el caso de las mujeres, favorece la incontinencia por estrés, es decir la incapacidad de contener la orina al estornudar, toser o durante la actividad física, Asimismo, la obesidad causa en ellas la incontinencia por urgencia (necesidad fuerte y repentina de orina), y este problema afecta a cerca del 50% de las mujeres de edad media o mayores.  En el sexo masculino, la obesidad está relacionada con la frecuencia urinaria urinaria.

Sin embargo, y en el otro lado de la balanza, nos encontramos con que la pérdida de peso se asocia con mejoras significativas en los síntomas de la incontinencia urinaria. De hecho, un trabajo llevado a cabo en mujeres con obesidad y publicado en ‘Obstetrics & Gynecology’ constata que pérdidas de entre el 5% y el 10% del peso corporal fueron suficientes para obtener beneficios en el trastorno. Asimismo, otro estudio ha demostrado que las mujeres con obesidad severa (más de 45 kg por encima del peso ideal) con incontinencia urinaria que tenían una dramática pérdida de peso después de la cirugía bariátrica (de 45 a 50 kg) tuvieron una mejoría significativa de este problema.

Con una pérdida moderada de peso de 13% del peso basal, se encontró cambios significativos en la disminución de la presión sobre la vejiga.

Desde el Instituto de Obesidad creemos importante que los pacientes que están pasando por este problema se pongan en manos de equipos multidisciplinares que pueden ayudarles a perder peso y, en consecuencia, mejorar su calidad de vida reduciendo el riesgo de incontinencia urinaria.

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