Los daños colaterales de la obesidad

24 agosto, 2018 by Instituto de Obesidad
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Día sí día también surgen nuevas investigaciones que muestran la necesidad imperiosa de atajar la obesidad, una pandemia a nivel mundial. La última en llegar viene de la mano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia (EEUU) que explica en un estudio por qué la obesidad causa inflamación dañina que puede conducir a la diabetes, a la obstrucción arterial y a otras patologías.

“Todas estas enfermedades tienen un denominador común. Puede ser que hayamos identificado lo que inicia la cascada completa de inflamación y cambios metabólicos”, han señalado los autores.

Efectos de la Obesidad

Los investigadores, por primera vez, pudieron explicar por qué las células inmunitarias residentes en el tejido adiposo (células inmunes que se cree que son beneficiosas) se vuelven dañinas durante la obesidad y causan inflamación no deseada e insalubre. En trabajos previos, como el estudios llevado a cabo por científicos españoles y publicado en ‘Nutrición hospitalaria’ se reconoce: “El tejido adiposo es un tejido endocrino complejo metabólicamente muy activo entre cuyas funciones destacan: I) el mantenimiento del balance energético; II) la termorregulación; III) el metabolismo de lípidos y glucosa; IV) la modulación de la función hormonal y reproductiva, V) la regulación de la presión arterial y VI) de la coagulación sanguínea. Además, éste desempeña un papel fundamental sobre las cascadas inflamatorias, procoagulantes, antifibrinoliticas y vasoactivas, lo que sugiere una influencia directa sobre el proceso inflamatorio.  Concretamente, en condiciones de obesidad se ha demostrado que en aproximadamente un 70-80% de los individuos se produce un remodelado del tejido adiposo (“adipose tissue remodeling”) tanto a nivel estructural como funcional que provoca una reacción inflamatoria. Cuando la resolución de la inflamación aguda no se resuelve correctamente se desencadena un estado inflamatorio crónico de bajo grado a nivel local con repercusiones sistémicas conocida como lipoinflamación (“metabolic-trigged inflammation”, “metainflammation”, o “adipose tissue inflammation”)”.

Se insiste en el trabajo en que “el resto de individuos que no presentan evidencia de signos de lipoinflamación son denominados con el término “obesos metabólicamente sanos”, para referirse a que no presentan ninguna de las alteraciones metabólicas típicas de los individuos obesos aunque el riesgo de morbi-mortalidad en relación con la diabetes mellitus tipo 2 y la enfermedad cardiovascular es el mismo que en el resto de obesos”, añade la investigación.

Ahora, en el nuevo estudio, el equipo de investigación, dirigido por Norbert Leitinger, ha descubierto que los dañinos “radicales libres” producidos dentro de nuestros cuerpos reaccionan con sustancias conocidas como lípidos dentro del tejido adiposo. Este ataque a los lípidos los impulsa a causar inflamación, una respuesta inmune natural.

“Los radicales libres son tan reactivos que quieren engancharse a algo”, Los lípidos son un buen sumidero para que estos radicales se combinen”, recuerdan.

Este proceso da como resultado la llamada “oxidación de lípidos”. Al principio, los científicos esperaban que los lípidos oxidados demostraran ser dañinos, pero no fue tan simple. Algunos de los lípidos oxidados estaban causando inflamación dañina, reprogramando las células inmunes para volverse hiperactivos, pero otros de ellos estaban presentes en el tejido sano.

“Cuando comparamos el tejido sano y el obeso, lo que parece cambiar es la proporción de lípidos oxidados de longitud completa y truncados. Nuestros estudios muestran que los lípidos oxidados de longitud total o más largos son bastante inflamatorios. Promueven la inflamación dentro de estas células inmunitarias, y creemos que instiga y perpetúa el proceso de la enfermedad dentro del tejido [graso] durante la obesidad”.

Un medicamento para combatir la inflamación de la obesidad

Ahora que los científicos saben qué lípidos oxidados están causando problemas y cómo pueden tratar de bloquearlos para prevenir la inflamación. Es posible que puedan desarrollar un medicamento, por ejemplo, que reduzca la cantidad de lípidos oxidados de longitud completa dañinos.

Otra alternativa es que los médicos puedan promover la cantidad de fosfolípidos más benéficos y más cortos. “La inflamación es importante para las defensas de tu cuerpo, por lo que no quieres eliminarla por completo. Es una cuestión de encontrar el equilibrio correcto”.

Al restaurar ese equilibrio, los médicos pueden lograr avances significativos contra las enfermedades crónicas que ahora afectan a millones de personas. Y otro de los hallazgos que señalan los autores que el “metabolismo de las células inmunes es un objetivo claro de investigación. Lo es tanto para enfermedades como el cáncer, pero ahora también para la obesidad y la ateroesclerosis que empiezan a centrar el interés científico”.

Desde el Instituto de Obesidad defendemos la necesidad de dar a conocer todos estos hallazgos para motivar a los pacientes obesos a recuperar su salud, máxime cuando disponemos de una amplia gama de tratamientos seguros y cada vez más eficaces.

 

 

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