Blog

IMAGEN-16555558-2.jpg

Desde el Instituto de Obesidad hoy os acercamos un estudio de interés para los adultos con sobrepeso y obesidad. Al parecer, aquéllos que siguen una dieta que intercala productos de granos refinados (como el pan blanco o la pasta) con variedades de granos enteros, comen menos, pierden peso y reducen la inflamación asociada a su enfermedad. Así lo acaban de comunicar expertos del Instituto Nacional de Alimentos, de la Universidad Técnica de Dinamarca tras llevar a cabo un estudio publicado en ‘Gut’.

El efecto beneficioso de comer granos integrales en lugar de productos de granos refinados está bien documentado. Los estudios epidemiológicos han demostrado que el consumo de granos enteros disminuye el riesgo de por, ejemplo, enfermedades cardiovasculares.

Los granos enteros son las semillas de diferentes granos (como el trigo, el maíz, el centeno, la avena, el arroz o la cebada) que conservan las tres partes que los componen. Cuando los granos se refinan para que luzcan “blancos”, como el pan blanco, el arroz blanco y la pasta, las partes externas del grano se tiran y solo se usa la sección interna y entonces sus nutrientes y en consecuencia su contenido en fibra, se reducen.

Durante la investigación, los autores analizaron a 50 adultos con riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular o diabetes tipo 2. Los análisis de sangre mostraron que los participantes tenían niveles más bajos de inflamación cuando consumían granos integrales. En particular, parecía que el centeno tenía un efecto beneficioso sobre el contenido de marcadores inflamatorios en el plasma. La inflamación es la respuesta natural del cuerpo a una infección, pero algunas personas tienen niveles ligeramente elevados (lo que se conoce como inflamación de bajo grado) aunque no haya infección. Este es el caso particular de las personas con sobrepeso y obesidad. En estos pacientes, un mayor nivel de inflamación subclínica puede conducir a un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Pero no sólo. El estudio también muestra que los participantes comían menos cuando su dieta se basaba en granos integrales, presumiblemente porque su consumo causa saciedad, por su mayor contenido en fibra y, generalmente, además ayuda a la pérdida de peso.
“Nuestro análisis confirmó que existe una base científica sólida para la recomendación dietética de comer granos enteros.  Una buena idea para futuros estudios sería examinar el efecto de varios tipos de granos”, han declarado los autores.

Los 50 participantes del estudio se dividieron aleatoriamente en dos grupos. Un grupo consumió una dieta de granos integrales. Después de un periodo de ocho semanas en el que los participantes cumplieron con su dieta habitual, se pasaron a una dieta donde todos los productos de granos fueron variedades refinadas durante otras tantas semanas. El otro grupo completó el estudio en el orden inverso.

Los datos revelan que una dieta rica en granos enteros reduce el peso corporal y la inflamación sistémica de bajo grado sin inducir cambios importantes en el microbioma intestinal. Desde el Instituto de Obesidad creemos que hay medidas sencillas y fáciles de adoptar que pueden hacer mucho por la salud y el peso de nuestros pacientes. Nuestro equipo de expertos estará encantado de solventar cualquiera de sus dudas.


illu_slider_program1.jpg

Esta no es la primera vez que el Instituto de Obesidad comenta a sus pacientes y al público en general la llegada de una prometedora terapia contra la obesidad: el llamado balón Elipse. De hecho, nuestro centro ha sido pionero en Madrid en poder ofrecerlo a sus pacientes. El balón Elipse consiste en un dispositivo en forma de cápsula lo suficientemente pequeña como para poder ser ingerida por boca y con un tubo adosado. Una vez en el estómago, el balón puede llenarse a través del tubo con hasta 600 ml. de líquido, tras lo cual aquél es retirado. Una vez cumplida su función terapéutica, el balón se vacía automáticamente mediante una válvula de operación autónoma y luego es expulsado del organismo a través del intestino.

Todo ello significa, ni más ni menos, que no se requiere de endoscopia para su implantación y retirada y, por tanto, tampoco de anestesia. Ahora, la historia científica, es decir, los estudios que avalan su eficaz y seguridad se van acumulando.

Recordemos ante todo que logra pérdidas durante 6 meses de terapia con balón y con consejo dietético más ejercicio de una media de 17,8 kg. Y recordemos, también, que el tratamiento está siendo reconocido como seguro y eficaz en varios estudios científicos. Aún más es importante no olvidar que Elipse, de la empresa Allurion Technologies, ha recibido el prestigioso Premio Innovación SAGES (Sociedad Americana de Cirujanos Gastrointestinales y Endoscópicos).

El prestigioso ‘The New York Times’ en Noviembre de 2014 publicaba un artículo que hacía referencia a los ensayos iniciales con él en los que se constataba su seguridad. Ese mismo año,

European Association for the Study of Obesity hacía públicos los resultados de un estudio cuya ‘puesta de gala’ fue en la European Obesity Summit (EOS) de ese mismo año en Gotemburgo, Suecia. Los datos mostraron su seguridad y el logro de una pérdida de peso similar a otros procedimientos con balón que usan endoscopia. El estudio fue realizado por el Dr. Ioannis Raftopoulos, del Programa de Control de Peso, del Centro Médico Holyoke en Massachussets (EEUU). Según sus palabras: “Los globos gástricos tradicionales para bajar de peso requieren endoscopia para su colocación y extracción. Sin embargo, Elipse es el primero que no requiere de procedimientos”. El trabajo fue llevado a cabo con 34 pacientes. Entre sus conclusiones destacan: “El 90% de los participantes informaron su satisfacción con el procedimiento e indicaron que lo recomendarían a un amigo. Como una intervención temporal que no requiere modificación anatómica, Elipse es un camino menos invasivo y reversible para perder peso. Puede permitir a los pacientes permanecer en un peso saludable mediante el uso repetido del dispositivo sin requerir anestesia, incisiones o riesgos quirúrgicos”.

Desde entonces, la literatura científica del balón Elipse se ha ido acumulando, como también los estudios con un mayor número de pacientes. Todo sin olvidar que, además, de la pérdida de peso logra mejorías en los niveles de triglicéridos y hemoglobina HbA1c (prueba sanguínea de diabetes tipo 2) y una reducción de ocho centímetros en la circunferencia de la cintura, tal y como el doctor Adelardo Caballero, director médico del IOB, notificó el paso mayo de 2017 en su conferencia: “New frontiers in the treatment of obesity: intragastric balloon without surgery, without endoscopy and without anesthesia”, por motivo del 25 Aniversario de Jornadas Mediterráneas celebrado en Sigtes (Barcelona).

La lista de trabajos continúa, así como las evidencias de seguridad, eficacia y satisfacción de los pacientes y sus médicos. El último de ellos ya ha sido aprobado para su publicación en revista de prestigio y en cuanto salga a la luz lo comunicaremos.

Tan sólo y desde el  Instituto de Obesidad recordar que Instituto de Obesidad ya lleva 100 balones elipses en sus pacientes que han logrado pérdidas medias de entre 13 y 17 kg, llegando, incluso, en algún caso hasta los 35 kg en aquellos con obesidad  severa. Queremos recordar que Elipse se ha utilizado y se está utilizando como terapia previa a la cirugía, porque logra pérdidas de peso que facilitan la reducción drástica de riesgos a la hora de pasar por quirófano.

Ver vídeo:


obesidadinfantil11.jpg

Llegan datos preocupantes de la mano del último número de la prestigiosa revista ‘The Lancet’. Al parecer, el número de niños y adolescentes obesos (de entre 5 y 19 años) en todo el mundo se ha multiplicado por 10 en las últimas cuatro décadas, según un nuevo estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si las tendencias actuales continúan, más menores padecerán la patología de forma severa o grave en 2022.

En el estudio se analizó las mediciones de peso y altura de casi 130 millones de personas mayores de cinco años (31.5, de 5 a 19 años y 97.4 millones, de 20  en adelante). Se trata, por tanto, de un trabajo epidemiológico que ha englobado hasta ahora al mayor número de participantes. Más de 1.000 investigadores han participado en él para estudiar el índice de masa corporal (IMC) entre los años 1975 hasta 2016.
Durante este período, las tasas de obesidad en niños y adolescentes del mundo aumentaron de menos del 1% (equivalente a cinco millones de niñas y seis millones de niños) en 1975 a casi el 6% en niñas (50 millones) y cerca de un 8% en niños (74 millones) en 2016. En conjunto, el número de personas obesas de 5 a 19 años aumentó más de diez veces a nivel mundial, de 11 millones en 1975 a 124, en 2016. Otros 213 millones tenían sobrepeso en 2016, pero cayeron por debajo del umbral de obesidad.
”En las últimas cuatro décadas, las tasas de obesidad en niños y adolescentes han aumentado a nivel mundial y continúan haciéndolo en países de ingresos bajos y medios. Se han estancado en los países de ingresos más altos, aunque los niveles de la enfermedad siguen siendo inaceptablemente altos “, han afirmado los autores del trabajo.

En España, según la investigación de la OMS, entre 1975 y 2016, la prevalencia de obesidad ha aumentado en niños del 3% al 12% y en niñas, del 2% al 8%. Los niños y los adolescentes han pasado rápidamente de ser la mayoría de  personas con sobrepeso en muchos países de ingresos medios, como Asia oriental, América Latina y el Caribe. Los autores dicen que esto podría reflejar un aumento en el consumo de alimentos muy energéticos, especialmente carbohidratos altamente procesados, que conducen a un aumento de peso. En Europa, las niñas en Malta y los niños en Grecia tuvieron las tasas de obesidad más altas, un 11.3% y 16.7% de la población, respectivamente. Por el contrario, los menores de ambos de Moldavia tuvieron las tasas de obesidad más bajas. No sucede los mismo con la población infantil del Reino Unido que tuvieron la 73ª tasa de obesidad más alta del mundo (6ª en Europa), en el caso de las niñas, mientras que los niños tuvieron la 84ª más elevada.

En el otro lado de la balanza se encuentran los casos de bajo peso que sufren 75 millones de niñas y 117 de niños en 2016. Casi dos tercios de esta población viven en el sur de Asia, según concluye la investigación que, además, reúne datos de 2.416 estudios. Las altas tasas de malnutrición en la población infantil suponen un mayor riesgo de enfermedades infecciosas. Para las niñas en edad fértil se asocia, además, con más mortalidad materna, complicaciones de parto, parto prematuro y lento crecimiento intrauterino. Sólo en el sur de Asia, el 20,3% de las niñas tenía bajo peso en 2016.

Esta doble realidad de la alimentación mundial, apuntan los investigadores del Imperial Collage de Londres, obliga a reflexionar sobre la “necesidad de mejorar las políticas que aborden al mismo tiempo el exceso de peso y la desnutrición”.

Los profesionales que componemos el equipo del Instituto de la Obesidad hemos abordado en este blog en varias ocasiones el tema preocupante de la obesidad infantil. Creemos que la confianza de los padres en los profesionales de salud puede servir para atajar un problema grave con consecuencias a largo plazo devastadoras. Queremos que las familias no duden en consultarnos y se dejen asesorar de las medidas posibles que pueden revertir un grave problema de salud a tiempo.


huesos.jpg

El exceso de peso puede tener un efecto devastador en la salud ósea y en las articulaciones. Desde el Instituto de Obesidad hemos hablado reiteradamente de las consecuencias graves de la obesidad sobre la salud dado que eleva el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico, entre otras muchas patologías. Pero es importante hacer referencia también de su impacto sobre en los huesos y las articulaciones. Se sabe que las personas obesas tienen más riesgo de sufrir artritis y que muchas de ellas van a necesitar prótesis de cadera o de rodilla a largo plazo. El problema, además, es especialmente grave en los menores, tal y como constata la literatura científica.

Así, por ejemplo, un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.), ha constatado que un exceso de peso en adolescentes se asocia a una mayor probabilidad de sufrir un daño permanente e irreparable en sus huesos que hará que tengan un mayor riesgo de fracturas conforme pasen los años.

El exceso de peso tiene, además, otras vertientes negativas porque ejerce presión sobre los tejidos de conexión de alrededor de las articulaciones, como los tendones. Dicha presión adicional por el aumento de peso puede causar la inflamación de los mismos dando lugar a la tediosa lesión conocida como tendinitis, que causa, hinchazón y dolor. Unas molestias que pueden llegar a ser incapacitantes. Otro problema relacionado con el exceso de peso es la bursitis. La bursa es una bolsa serosa que se encuentra en algunas de nuestras articulaciones como cadera, hombro y rodilla, que sirve como protección de nuestros músculos y tendones frente a protuberancias óseas ayudando al deslizamiento entre ellos. Tenemos alrededor de 160 bursas repartidas en las diferentes articulaciones. La bursitis  es la inflamación de estas bolsas, lo que causa dolor y discapacidad.

Los pacientes con obesidad deben saber que sus huesos y articulaciones, los que les permiten su independencia de movilidad pueden resultar gravemente dañados si no toman medidas. Por este motivo, reiteramos la necesidad de ponerse en manos de equipos multidisciplinares como el que forma el Instituto de Obesidad capaces de poder solución a los problemas de sobrepeso y obesidad en cualquier franja de edad. Siempre se está a tiempo de revertir un problema de salud grave que, desafortunadamente, resta calidad de vida a todos los niveles y también años.


drcaballero-1200x801.jpg

Las Navidades son fechas señaladas que invitan a compartir momentos entrañables con la familia y los amigos. Pero son fechas, también, en las que se cometen excesos alrededor de la mesa: comidas y cenas copiosas, normalmente con menús muy calóricos, exceso de dulces y de bebidas alcohólicas. No es de extrañar, por tanto, que pasadas las fiestas muchos hombres y mujeres hayan aumentado la talla de su pantalón. Y no sólo los excesos alimentarios provocan sensación de malestar, estreñimiento, diarreas, empacho, cefaleas, hinchazón, fatiga…

Para volver a la rutina y retomar las «buenas costumbres» a la mesa (dieta sana y equilibrada) y perder el exceso de peso ganado es importante, según Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad no caer en las «dietas milagro». «Me refiero a esas que son las que prometen pérdidas de peso importantes en poco tiempo y sin apenas sacrificios. Se caracterizan por un consumo excesivo de ensaladas, carnes magras, yogures, frutas de la estación y líquidos. Realizar este tipo de ingesta no es recomendable, sobre todo cuando no se llevan a cabo bajo supervisión médica, dado que en esos casos pueden provocar deficiencias alimentarias y originar trastornos de salud».

Leer más en ABC

 


banner-terapia-fisica-1200x637.jpg

La atención multidisciplinar a los pacientes con sobrepeso y obesidad es fundamental para lograr resultados satisfactorios. Por este motivo El Instituto de Obesidad cuenta con varios programas de apoyo y uno de ellos es la Terapia física. Sabemos de sobra que la práctica rutinaria de actividad física a todas las edades previene el sobrepeso y la obesidad, pero, también, sabemos de su valor para la pérdida y mantenimiento del peso ya que contribuye al aumento del gasto energético total, de ahí que sea necesaria su indicación junto con el control de la dieta.  Y no sólo, porque el deporte además de ayudar a la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes o artrosis, mejora la capacidad cardiorrespiratoria, contribuye a mejorar el estado de ánimo, es un protector cognitivo y eleva la flexibilidad y reduce la mortalidad.

Es importante que el paciente sepa que cuando se hace actividad física “por obligación”, se convierte en una carga emocional, como la obligación de cumplir con las tareas del hogar o de trabajar en la construcción. Este tipo de ejercicio repercute mucho menos en el peso que llevar a cabo una actividad diaria con la que se disfrute, como andar, nadar, hacer bicicleta, yoga o pilates.

El ejercicio es una categoría de actividad física, “planeada, repetitiva, estructurada”, realizada con el objetivo de mejorar o mantener uno o más componentes de la “condición física” que comprende: capacidad cardiorrespiratoria, fuerza, flexibilidad, composición corporal adecuada. El fenómeno de la actividad física debe ser utilizado en la prevención de la obesidad. La actividad física retrasa o previene la ganancia de peso que normalmente se produce con la edad. Pero es importante antes de empezar a ‘ponerse en marcha’ seguir el consejo médico:

Evaluación física

Es imprescindible un estudio y examen médico previos, para descartar descartadas enfermedades cardíacas, del hígado o de los riñones. También se debe asesorar al paciente sobre su ‘pisada’. Es decir, un paciente con pie plano, a quien le guste trotar, debe previamente disponer de plantillas y calzado adecuado y hacerlo en superficies blandas.

Ejercicios específicos

Intensidad: Se aconseja para un consumo calórico adecuado un sencillo esquema: No sobrepasar la cifra de 220 menos la edad para la frecuencia cardiaca máxima permitida.

Tipo de actividad física: Se recomiendan las de tipo dinámico que utilicen grandes grupos musculares de forma continua y repetida: caminar, trotar, nadar, etc.

Duración: No hay una opinión unánime entre los especialistas al respecto: En principio 30 minutos diarios, cinco días por semana. Se debe respetar un ritmo: Fase inicial de estiramiento y preparación, que sirve de “calentamiento” (5 a 10 minutos), actividad física propiamente dicha y tercero: Fase de enfriamiento, también de cinco a diez minutos.

El programa debe ser atractivo, practicable y aceptable. Siempre debe comenzar suave.

Es importante además tener en cuenta que nadie se debe lanzar hacer deporte sin control médico, para evitar riesgos como son el daño en las  articulaciones: rodillas, caderas, tobillos, columna lumbar y pies. Por todo el Instituto de Obesidad recuerda a los pacientes que su equipo puede asesorarle en todo momento sobre cómo empezar hacer ejercicio físico de forma saludable, mantenerlo y disfrutar de él.


comida-de-navidad.jpg

Imbuidos en plenas Navidades quedan por pasar fechas señaladas en familia, con amigos y entorno a la mesa. Las comidas y las cenas copiosas se repiten y son, además, tentadoras e irresistibles.

Pero existen medidas que pueden ayudar a que los días de estas vacaciones que no son los señalados (como Navidad, Fin de Año o Reyes) podamos equilibrar nuestra dieta. Desde el Instituto de Obesidad ofrecemos estos consejos para poder disfrutar de las Navidades, incluso de sus excesos, sin caer en aumento de peso o problemas digestivos, como empachos o digestiones pesadas.

-Evita los turrones, polvorones, mazapanes y resto de dulces navideños los días que no son de celebración.

-Aumenta la ingesta de caldos, verduras y frutas durante esos mismos días, así como de agua y zumos naturales.

-Reduce la cantidad de embutidos, carnes rojas, quesos, patés y aperitivos típicos como las patatas fritas.

-Duerme las horas necesarias y realiza un buen desayuno y una cena ligera antes de las diez de la noche.

-Aprovecha los días no festivos para evitar el alcohol.

-Aumenta los paseos diarios.

-Si tienes encuentros con amigos o compañeros de trabajo, escoge bebidas no edulcoradas o infusiones.

Si no logras ‘cumplir’ estas medidas preventivas y acabas cogiendo kilos en estas fechas, recuerda que es importante volver a tu peso cuanto antes para que el proceso de pérdida sea más fácil y para no sumar más kilos con el tiempo. En el Instituto de Obesidad contamos con programas de dietas que han demostrado su eficacia y que, además, se adecuan a cada persona.

No dudes en consultarnos cualquier duda, porque perder peso puede no ser una tarea ardua cuando se lleva a cabo con equipos multidisciplinares enfocados hacia la atención personalizada.


Medicamentos-para-tratar-obesidad-e1425636901949.jpg

Es bien conocido que algunos fármacos tienen efectos secundarios de los que la población está alertada: somnolencia, fatiga, mareos o inhibición del apetito, entre otros. Sin embargo, también existe un efecto menos conocido y no por ello menos importante: aumento del peso.

Desde el Instituto de Obesidad creemos que es fundamental dar a conocer este tipo de efecto secundario a la población, máxime si tenemos en cuenta el problema de sobrepeso y obesidad que sufre nuestra sociedad actual. Pero, sobre todo, queremos recalcar que ganar unos kilos no es razón para dejar la medicación cuyos beneficios superan con creces este pequeño riesgo. Deseamos transmitir a los pacientes que existen alternativas a este problema sin sacrificar las ventajas de la medicación que deben consumir. Y para ello contamos con todo un equipo multidisciplinar

El aumento de peso inducido por fármacos, según un estudio llevado a cabo por miembros de la Universidad de Tel Aviv determina que el “aumento de peso es un efecto secundario grave de muchos fármacos de uso común que conducen al incumplimiento de la terapia ya la exacerbación de estados comórbidos relacionados con la obesidad”

Corticoides: prescritos para el tratamiento del asma, enfermedades reumáticas y afecciones cutáneas, afectan al metabolismo de los hidratos de carbono y tienden a aumentar los niveles de glucosa en sangre.

Antidepresivos: actúan directamente sobre el metabolismo y los depósitos de las grasas, por lo que hay que limitar el consumo de estas sustancias para reducir las calorías ingeridas.

Antiepilépticos: se postulan como mecanismos para el aumento de peso el incremento de la termogénesis y la disminución de la eficiencia energética, la estimulación de péptidos con efecto anorexígeno, la acción hipotalámica y la reducción de los niveles de leptina.

Terapia hormonal: Los medicamentos derivados de las hormonas sexuales femeninas se emplean para estimular la ovulación, como anticonceptivos y para tratar patologías del útero (endometriosis, quistes) o aliviar los síntomas asociados a la menopausia (sofocos, osteoporosis). El aumento de peso que producen no se debe a que incrementen los depósitos de grasa, sino a que aumenta la retención de líquidos.

Betabloqueantes: son una clase de fármacos utilizados para tratar diversas patologías cardíacas como hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, arritmias, anginas de pecho, o infartos de miocardio. Algunos datos apuntan, como los publicados en el ‘International Journal of Obesity’ en 2011, que los betabloqueantes influían en la obesidad al reducir la capacidad del organismo de quemar calorías y grasa a largo plazo tras evaluar a más de 11.400 adultos con hipertensión y/o diabetes.

Esteroides: promueven una redistribución de la masa corporal y aumentan la sed, de manera que se incrementa la cantidad de agua en el cuerpo -algo que se conoce como aromatización- y esta retención da una apariencia inflada del cuerpo, sobre todo en manos, brazos, piernas y rostro.

Instituto de Obesidad apunta estos fármacos comunes, aunque la lista es más amplia, y pretende con ello orientar a los pacientes a pedir consejo para solventar este tipo de efecto secundario inherente a muchas medicaciones que son imprescindibles para muchos pacientes.


heart-healthy-diets-01-pg-full.jpg

Cada 14 de diciembre se celebra el Día Nacional de la Persona Obesa. Desde el Instituto de Obesidad queremos recordar hoy la importancia que tiene combatir esta enfermedad que es ya una pandemia en nuestro país y contribuir, además, a evitar el estigma de las personas que la sufren. Sabemos que en los últimos 20 años la tasa de obesidad se ha duplicado dentro de nuestras fronteras y que hasta el 53% de los adultos está por encima de su peso.

A la falta de hábitos de vida saludables (alimentación equilibrada y ejercicio) se suma, además, una falsa percepción del peso ideal que deben tener las personas. Es más, la mayoría de los obesos no considera que tenga este problema. De ahí la importancia de seguir divulgando la existencia de la enfermedad y sus consecuencias (enfermedades cardiovasculares, diabetes, muerte prematura…)
Los equipos multidisciplinares que atendemos y velamos por la salud de nuestros pacientes queremos reiterar que la ciencia ha puesto a nuestra disposición en las últimas décadas múltiples opciones terapéuticas eficaces y seguras para combatir la patología. Desde dietas individualizadas, hasta tratamientos como los llevado a cabo por endoscopia o los realizados por laparoscopia.
Pero han llegado nuevas novedades. Hablamos en este caso del llamado Balón Elipse, disponible ya en nuestro centro. Se trata del primer balón gástrico del mundo que no necesita endoscopia ni anestesia. Es decir, el paciente no requiere pasar por quirófano, sale andando de consulta tanto para su colocación como para su retirada.

Consiste en un dispositivo en forma de cápsula lo suficientemente pequeña como para poder ser ingerida por boca y con un tubo adosado. Una vez en el estómago, el balón puede llenarse a través del tubo con hasta 600 ml. de líquido, tras lo cual aquél es retirado. Una vez cumplida su función terapéutica, el balón se vacía automáticamente mediante una válvula de operación autónoma y luego es expulsado del organismo a través del intestino.

Los resultados aportados hasta ahora hablan de una pérdida de peso promedio de 13 a 15 kilogramos. Y no sólo: las personas que lo han llevado también han experimentado mejorías en los niveles de triglicéridos y hemoglobina HbA1c (prueba sanguínea de diabetes tipo 2) y una reducción de ocho centímetros en la circunferencia de la cintura.

Creemos firmemente, que los pacientes con obesidad pueden tener una oportunidad de cuidar de su salud si se abren a las nuevas evidencias científicas que constatan la posibilidad de combatir la enfermedad de forma eficaz y sin riesgos. Por todo ello, en días como hoy es importante hacer un llamamiento a la población afectada para que consulte con verdaderos especialistas sobre el amplio abanico de oportunidad terapéuticas que la ciencia está brindado hoy.


comida-navidad.jpg

Desde el Instituto de Obesidad queremos lanzar un mensaje a nuestros pacientes y familiares que estén preocupados por su peso y ya tengan en mente que se aproximan las Navidades con lo que estas fechas significan ‘sobre la mesa’: Excesos, compromisos laborales, familiares… Y todo en torno a la comida.

Sin embargo, nuestro equipo del IOB ha elaborado un decálogo que puede evitar sumar kilos en la báscula:

Sentido común. No hay que dejarse llevar por la tentación sólo porque el calendario establezca unas fechas determinadas. El mismo autocontrol ejercicio el resto del año debe servir en Navidades. Se debe evitar perder el dominio sobre los instintos y recordar cómo es una ración adecuada.

El ayuno previo no sirve. Intentar ‘pasar hambre’ antes para compensar la carencia con un futuro exceso no es una buena solución. El motivo: la tendencia es tener más hambre e ingerir más alimentos calóricos.

Hacer más ejercicio. Si uno de los pilares básicos del control de peso es la práctica de ejercicio, cuando se avecinan los compromisos de las fechas navideñas es una buena solución aumentar el tiempo dedicado a la actividad física para contrarrestar en partelos excesos.

Aumentar la ingesta de agua. Consumir más agua y caldos calientes antes de cada comida ayuda a aumentar la sensación de saciedad antes de sentarse a la mesa y, por lo tanto, reduce la ingesta.

Alcohol y dulces, los menos posibles. Aconsejar evitar el consumo de ambos en las fechas que se aproximan puede ser un intento fallido. Por lo tanto, el mejor consejo es tener en mente la necesidad de ingerir la menor cantidad de alcohol y dulces y evitar tomarlos en las cenas.

Dormir las horas necesarias. Cuando alteramos nuestro ciclo normal de sueño se produce también un cambio en otros aspectos de nuestra conducta. A menos horas de descanso, más ansiedad y por ello se escogen alimentos más calóricos, más energéticos y menos saludables.

Suma verduras y frutas. Además de ser saciantes, es conveniente recurrir a este tipo de alimentos no sólo por su alto contenido en vitaminas y fibra sino porque son el ‘ingrediente’ ideal para reducir las calorías de un menú navideño. No es lo mismo acompañar una carne con patatas fritas que con verduras. No es lo mismo un postre dulce que uno basado en un ‘cóctel de frutas’.

No saltarse comidas. Abandonar el buen hábito de hacer al menos cinco comidas al día es un método equivocado, porque el hambre predispone a devorar en la siguiente comida. Es mejor realizar pequeñas ingestas cada tres horas que ir ‘con el estómago vacío’ a un banquete.
Levantarse de la mesa con algo de hambre. Pese a la tentación, no es necesario acabar con todo hasta notar que uno no puede levantarse de la mesa.
Es mejor no sobrepasarse en la cantidad de comida tras notar la sensación de saciedad: su peso lo agradecerá.
Evitar las malas soluciones. Si pasadas las fiestas se ha producido un aumentado de kilos es importante recordar que no se deben recurrir ni a dietas milagrosas, ni purgantes, ni ayunos. Consulte con un especialista que le indicará la mejor dieta para perder los kilos ganados por los excesos. En Instituto de Obesidad contamos con todo un equipo multidisciplinar capacitado para aportar las soluciones necesarias en cada caso concreto.


miembros

Copyright Instituto de Obesidad 2018. Todos los derechos reservados.

Compruébelo aquí